El secretario de Estado Marco Rubio afirmó durante la reunión de gabinete del 27 de mayo de 2026 que, desde el 3 de enero de 2026, Estados Unidos ha recibido más de 10 millones de barriles de petróleo procedentes de Venezuela.
Rubio dijo que las ventas se realizan a precios de mercado y que los ingresos no “se están robando”: según el secretario, los fondos se depositan en una cuenta con sede en Estados Unidos, controlada y supervisada por el Departamento del Tesoro y auditada por la firma KPMG.
La declaración forma parte de la exposición pública de la política estadounidense hacia Venezuela en las últimas semanas, en la que el gobierno ha defendido acuerdos y medidas destinadas a regular las exportaciones de crudo y a supervisar el uso de los recursos obtenidos.
Rubio ha presentado previamente una estrategia de varias fases para Venezuela que contempla la estabilización, la recuperación y una transición política; en ese marco se han discutido volúmenes mayores de crudo que podrían ser objeto de administración por parte de autoridades internacionales o estadounidenses.
Las afirmaciones del secretario de Estado han sido recogidas por múltiples medios y generan preguntas sobre los mecanismos de supervisión y transparencia que aplican a las ventas y depósitos de las ganancias derivadas del petróleo venezolano.

