Al cierre de 2025, México enfrentó un repunte de tosferina con un número de casos confirmados que, según distintos cortes oficiales, se ubica alrededor de 1,500–1,600 contagios y un saldo de entre 61 y 72 defunciones en lactantes.
El aumento se concentró en múltiples entidades y tuvo una letalidad elevada en bebés menores de un año, población que representa la mayoría de las muertes registradas. Autoridades sanitarias y especialistas alertaron sobre la gravedad del brote y llamaron a reforzar la vigilancia epidemiológica.
Especialistas y documentos técnicos señalan que la principal causa estructural del repunte fue la baja cobertura de vacunación, incluida la disminución en la aplicación de la vacuna hexavalente. Entre 2020 y 2024 se observó una reducción en las dosis registradas y las proyecciones para 2026 indican la necesidad de millones de dosis para alcanzar la cobertura objetivo.
Ante el contexto epidemiológico, las autoridades emitieron alertas de vigilancia y recomendaron medidas para proteger a recién nacidos y mujeres embarazadas, además de impulsar la aplicación de los esquemas de vacunación pendientes.
Los reportes oficiales muestran variaciones según la fecha de corte: algunos boletines presentan cifras más tempranas y parciales durante 2025 (con cientos de casos y decenas de muertes), mientras que los balances al cierre del año consolidan un rango mayor. Esta diferencia responde a actualizaciones sucesivas en la notificación y en la consolidación de datos estatales y federales.
En lo inmediato, la comunidad médica insiste en priorizar la vacunación materna, completar los esquemas infantiles y fortalecer la capacidad de vigilancia para reducir la letalidad entre los más vulnerables.

