El presidente de Estados Unidos afirmó este martes que estuvo “a una hora” de ordenar un ataque contra Irán, pero pospuso la operación tras recibir solicitudes de dirigentes del Golfo que buscan mantener abiertas las negociaciones para poner fin al conflicto.
Según el mandatario, la medida fue aplazada para dar “dos o tres días” a las conversaciones que, en su versión, podrían derivar en un acuerdo. Al mismo tiempo dijo que las fuerzas armadas quedaron instruidas para estar listas para lanzar un “ataque a gran escala” en caso de que no se alcance un arreglo.
El anuncio del presidente ocurrió en una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca, donde defendió la necesidad de impedir que Irán obtenga capacidad nuclear y fijó un breve plazo para lograr un pacto. No ofreció detalles operativos concretos sobre el ataque que llegó a autorizar ni sobre las alternativas militares específicas.
Voceros y gobiernos de la región han impulsado la vía diplomática en los últimos días; el propio mandatario dijo que varios aliados del Golfo le pidieron más tiempo para intentar cerrar un acuerdo. La situación, sin embargo, sigue siendo volátil: las declaraciones presidenciales mantienen la posibilidad de una reanudación rápida de las operaciones militares si fracasan las negociaciones.
El anuncio se produce en el marco de un conflicto regional que ha generado preocupación internacional por sus efectos sobre la seguridad y los mercados energéticos. Autoridades y organismos multilaterales han pedido contención y garantías para evitar una escalada mayor.

