El 14 de mayo de 2026, cientos —y en algunos puntos miles— de participantes en la marcha anual por el Día de Jerusalén entraron a la Ciudad Vieja, congregándose en la plaza de la Puerta de Damasco y avanzando por barrios palestinos mientras proferían consignas incendiarias como “muerte a los árabes” y “que ardan sus aldeas”.
Las escenas, reportadas por agencias internacionales y medios internacionales, mostraron a muchos residentes palestinos cerrando comercios y permaneciendo dentro de sus viviendas por temor a enfrentamientos. La presencia policial fue notable a lo largo del recorrido.
En la mañana del mismo día, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben‑Gvir, realizó una visita al complejo de la mezquita Al‑Aqsa (conocido por los judíos como el Monte del Templo) y dio muestras simbólicas de reivindicación al ondear una bandera israelí en el lugar, un acto que organizaciones y autoridades palestinas consideraron provocador.
Fuentes periodísticas locales indican que las fuerzas de seguridad detuvieron a 13 personas durante los incidentes relacionados con la marcha; también se reportaron aparatosos intercambios y confrontaciones entre grupos de jóvenes marchantes y residentes o activistas que intentaron proteger comercios palestinos.
De manera paralela, un informe reciente documentó que plataformas de reserva como Booking.com ofrecen alojamientos ubicados en asentamientos israelíes en Cisjordania y en la periferia de Jerusalén Este; el reporte señala 41 anuncios en territorios ocupados, lo que alimenta el debate sobre la normalización económica de asentamientos considerados ilegales por buena parte de la comunidad internacional.
El Día de Jerusalén conmemora la toma de control israelí de Jerusalén Este en la Guerra de los Seis Días (1967) y, en los últimos años, la marcha ha sido foco recurrente de tensión y choques entre grupos nacionalistas y la población palestina.

